Nacer é unha república de árbores

‘Nacer é unha república de árbores’ habla de la relación que mantenemos con los alimentos. Por eso nuestra elección espacial fue el Mercado de Quiroga Ballesteros, en el centro de la ciudad de Lugo .  A partir de ‘Mi relación con la comida’ y ‘Y cómo no se pudrió… Blancanieves’, de Angélica Liddell, a partir de los ritmos del mercado, sus sonidos y sus recorridos, elaboramos una dramaturgia de movimiento y texto entrecruzados. Tres mujeres entran en el mercado y trazan caminos de tiza y tierra hasta su encuentro. Alimento crudo. Difícil digestión. Su relación con la comida.

‘Nacer é unha república de árbores’ nace para el proyecto ‘Cartografía en movimiento’ llevado a cabo en la ciudad de Lugo, cuyo objetivo era trasladar las artes escénicas a espacios no escénicos de la ciudad, y que fue coordinado por dos de nosotras, Mar Freire y Nieves Neira.

Por eso, el punto de partida de la creación está muy ligado a las bases que inspiraron este proyecto: la concepción de la ciudad como escenario de cada día,  no sólo donde los seres humanos interactuamos, sino también un actor que cuenta su historia; y la concepción de que el arte puede dotar de imaginario a los espacios, así como también problematizar o visibilizar los discursos ya inscritos en ellos, dialogar con el actor-espacio y con los actores-habitantes.

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“He visto morder a un hombre el brazo de su hermana…

He visto roer los huesos de los caballos muertos…

No quedan más animales que devorar.

Algún perro consumido por enfermedades de perro.

Alguna rata consumida por enfermedades de rata.

He visto masticar el estiércol…

He visto sorber los orines de las bestias para calmar la

sed…

Y sorber los propios orines…

He visto arrancar las costras de las heridas de los

enfermos…

Y morderlas poco a poco.

He visto cambiar a un niño por una bolsa de basura.

Los soldados venden bolsas de basura a los hambrientos.

He visto a madres odiar la boca de sus hijos

y después las he visto estrangularlos.

No había esperanza que las detuviera.

Los gusanos comen más que los hombres.

Mi padre me contaba cuentos de hadas

para enseñarme lo que era el mal

Pero ahora tengo que hacer un esfuerzo tan grande

para no comerme mis propios dedos,

para no pensar en el dolor que empieza en la lengua

y termina en los tobillos.

Mi padre me contaba cuentos de hadas

para enseñarme lo que era el mal.

Y al final siempre me casaba con el Príncipe.

Y tú, tú, ¿me cuentas tú un cuento de hadas?”

Angélica Liddell, en ‘Y como no se pudrió… Blancanieves”

mercado 1mercado 2mercado 4mercado 3mercado 5mercado 6mercado 7Las fotografías son de José Reigosa. Gracias!

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